Tomamos el post Creatividad: tipologías, dimensiones y fases del proceso creativo de Ana Aguilera, publicado en octubre de 2016, donde se presentan algunas propuestas integradoras de definición de la creatividad:
La principal traba para estudiar la creatividad a nivel científico es llegar a consensuar una definición que complazca a todos los que la investigan desde diversas disciplinas. Una de las definiciones más completas que se han logrado hasta el momento tal vez sea la de Vernon (1989):
«Creatividad es la capacidad de la persona para producir nuevas y originales ideas, descubrimientos, reestructuraciones, invenciones u objetos artísticos, los cuales son aceptados por los expertos como elementos valiosos en el terreno de las ciencias, la tecnología o el arte. Tanto la originalidad como la utilidad o valor, son propiedades del producto creativo a pesar de que estas propiedades puedan variar con el paso del tiempo».
Con un enfoque más bien abstracto, algunos autores la definen como «habilidad para producir nuevas ideas, originales y apropiadas»(Sternberg y Lubart, 1991). Se entendería por original algo que es relativamente infrecuente, si bien, conviene hablar de grados de originalidad, más que verla como algo absoluto en el sentido de «todo o nada». En cuanto a que algo (idea o producto) sea apropiado, se considera que lo es cuando con su propuesta soluciona un problema significativo o supone un paso intermedio determinante para alcanzar logros mayores. La utilidad es igualmente una cuestión de grado.