
Cuando nuestras teorías del cambio prometen integración, pero nuestros sistemas de gestión premian trabajar por separado.
Quizá no necesitamos más reuniones: necesitamos cambiar aquello por lo que rendimos cuentas: De los silos al impacto colectivo: cuando nuestras teorías del cambio prometen integración, pero nuestros sistemas de gestión siguen premiando la fragmentación.
De los silos al impacto colectivo: cuando nuestras teorías del cambio prometen integración, pero nuestros sistemas de gestión siguen premiando la fragmentación.
Hay observaciones de una evaluación que siguen dando vueltas después de cerrar el informe. Hace poco me ocurrió con una: abundaban las reuniones, los grupos temáticos y las iniciativas de convergencia, pero persistían las dificultades para trabajar transversalmente.
Quizá el problema no estaba principalmente en las personas.
Quizá estaba en el marco de resultados.
¿Estamos intentando producir colaboración mediante reuniones mientras nuestros sistemas de gestión hacen racional trabajar por separado?
Una pregunta que lleva años esperando respuesta
En TripleD llevamos volviendo sobre la coordinación, la colaboración y el impacto colectivo. En ¿Por qué no nos coordinamos? ya planteaba una teoría del cambio basada en liderazgo, confianza, capacidades, incentivos y responsabilidad mutua (Rodríguez-Ariza, 2017).
Después exploré las condiciones del trabajo colaborativo, sus conductores y los desincentivos que enfrentan las organizaciones (Rodríguez-Ariza, 2018, 2019).
La síntesis de 2025 reunía esas reflexiones: colaborar no es simplemente coordinar actividades, sino construir interdependencia real para conseguir resultados que nadie alcanzaría individualmente.
Hoy quiero dar un paso más.
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