Condiciones para el trabajo colaborativo

Adaptamos desde mundo educativo al organizacional una entrada sobre trabajo colaborativo: En una organización el establecimiento de relaciones de colaboración y ayuda pretende construir «relaciones auténticas» no sólo entre directiv@s sino también entre el personal. Esto se consigue cuando l@s directiv@s (1) demuestran una consideración positiva hacia todo el personal; cuando (2) se comportan de manera que muestran coherencia y justicia, al tiempo que (3) crean confianza; cuando (4) comprenden y muestran que la comunicación con el personal supone tanto escuchar cómo hablar  (incluida la escucha activa) y (5) cuando hacen del lugar de trabajo donde se puede experimentar sin temor a ser castigados.

En efecto, no todos los métodos cooperativos se estructuran de igual forma, pero todos ellos ponen de manifiesto la necesidad de confluencia de varios factores, sin los cuales difícilmente se encontrarán los efectos positivos recogidos en la literatura:

  1. El primero es la necesaria existencia de una agenda, un plan o tarea y un reconocimiento grupal; dicha agenda debe ser no simplemente la de hacer algo en común, sino la de aprender algo como grupo (de acuerdo con los objetivos y contenidos educativos que en cada caso se prevean).
  2. El segundo factor determinante, y con frecuencia olvidado en muchos intentos de trabajo cooperativo, que por ello fracasan, es la responsabilidad individual.  Es decir, el éxito del trabajo grupal debe descansar en el hecho y la necesidad de que (1) todos los miembros del grupo realicen una actividad y aprendan, y (2) no sólo en (a) la posibilidad o situación de que sólo algunos trabajen, den resultados o aprendan o (b) que sólo éstos hagan por todos el plan, tarea o actividad propuesta o acordada. Esto no debe interpretarse en el sentido de que todos los miembros de un grupo cooperativo tengan que trabajar y aprender necesariamente lo mismo o al mismo nivel. Cada cual debe poder dar resultados, progresar y aprender en función de sus capacidades y sus necesidades, lo que debe tenerse en cuenta para estructurar adecuadamente el tercer factor a considerar.
  1. Nos referimos a la igualdad de oportunida­des para el éxito; todos l@s directiv@s y trabajador@s en un grupo cooperativo pueden contribuir a la consecu­ción del plan y al reconocimiento grupalsi mejoran su propio rendimiento anterior. Ello permite que todos los esfuerzos que los miembros de un grupo cooperativo hacen por dar resultados y aprender – tanto los de los más capaces como los de los menos-, sean valiosos y necesarios para la consecución de la tarea grupal.
  2. El último factor que condiciona los efectos de cualquier método de colaboración es la existencia de habilidades sociales entre los miembros de los grupos. Comunicarse eficazmente con otros, no es una característica intrínseca de los humanos (incluso parece más cierto lo contrario), ni las estrategias y habilidades necesarias para ello aparecen de forma mágica en nuestros encuentros interpersonales. De ahí que debe ponerse en práctica antes, durante y después del propio trabajo la difusión y apropiación de las habilidades sociales necesarias para ello: (a) confiar en los otros, (b) comunicarse apropiadamente y sin ambigüeda­des: (c ) aceptar y apoyar a los otros, (d) resolver constructivamente los conflictos, (e) participar…  

 

 

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