Desastres y violencia contra mujeres y niñas


De nuevo un interesante informe de ODI sobre desastres y violencia contra mujeres y niñas

A pesar de la hipotética “ventana de oportunidad” que aparece en torno a los desastres para cambiar las estructuras sociales, la literatura actual sugiere que los roles tradicionales de las personas se vuelven a enfatizar y las desigualdades de género a menudo empeoran después de una emergencia.

Los estudios documentan los efectos nocivos de los desastres en las relaciones sociales en todos los contextos, sin embargo, es la combinación de (1) los impactos de los desastres y (2) el fracaso de los sistemas de protección (a menudo inasequibles), los que agravan las desigualdades de género como la violencia contra mujeres y niñas. Sigue leyendo

La reducción del riesgo de desastres


Voy a iniciar un ciclo de posts relacionados con la gestión del riesgo de desastres (DRM-disaster risk management) y con la resiliencia. El seguimiento, la evaluación, la gestión del conocimiento son transversales a dichos conceptos. El post de hoy es una introducción al concepto de reducción del riesgo de desastres.

Un enfoque basado en derechos reconoce los derechos de todos los seres humanos a (i) realizar su potencial y (ii) tener la oportunidad de vivir libres de la pobreza en un mundo seguro y más equitativo. Esto incluye el derecho a: (1) la vida y la seguridad; (2) medios de vida sostenibles; (3) ser escuchado; (4) tener una identidad; y (5) tener acceso a servicios sociales básicos.

La protección de derechos son todas las actividades tendientes a conseguir el pleno respeto de los derechos de las personas de conformidad con la letra y el espíritu de la normativa pertinente ( (a) derechos humanos, (b) derecho humanitario y (c)derecho de los refugiados). Los agentes de desarrollo y humanitarios y los defensores de derechos humanos deberán realizar esas actividades en forma imparcial y no basándose en la raza, el origen étnico o nacional, la lengua, o el sexo (CICR, 1999).

Los profesionales de ayuda humanitaria y del desarrollo comparten un objetivo común: el empoderamiento de las mujeres, los hombres y los niños para disfrutar de sus derechos humanos básicos y la protección permanente de esos derechos.

El riesgo es la  combinación de la probabilidad de que se produzca un evento y sus consecuencias negativas (EIRD, 2009). Por lo tanto, las estrategias de desarrollo y las respuestas humanitarias necesitan incorporar medidas para reducir los principales riesgos para el cumplimiento de este objetivo, ya que  los impactos de los desastres continúan siendo un gran obstáculo para ello. Además, los innumerables desastres de pequeña escala no reportados ejercen una presión acumulativa sobre la salud, la vida y los medios de vida.

Los desastres se reconocen dentro del sector de ayuda humanitaria y del desarrollo como situaciones que provocan trastornos graves en la vida de una comunidad o sociedad, de los cuales la mayoría de las personas no pueden recuperarse sin la asistencia externa de terceros a menudo fuera de su comunidad o sociedad. Generalmente (a) implican la pérdida masiva de (i) vidas, (ii) infraestructura y otros activos y (b) afectan (i) el bienestar, (ii) la seguridad, (iii) la salud y (iv) los medios de vida de las personas. Algunos impactos son (1) inmediatos (una inundación o un terremoto) y otros (2) diferidos (una sequía) ya que son causados por la forma en que las personas reaccionan frente a la situación e intentan recuperarse de la misma.

Los desastres (a) no son interrupciones inevitables del desarrollo a los que se responde con la rápida distribución de ayuda de emergencia, (b) sino el resultado de riesgos no controlados dentro del proceso de desarrollo propiamente dicho. Estos riesgos no controlados se producen cuando ocurre una amenaza, como una plaga o una sequía, en la que (i) las personas, (ii) los bienes y (iii) los sistemas (1) se ven expuestos y (2) son vulnerables a sus efectos.

Una amenaza es un (1) fenómeno o acontecimiento (por ejemplo: inundación, ciclón, terremoto), (2) actividad humana (por ejemplo: conflicto civil), o (3) condición peligrosa que pueden ocasionar (a) la muerte, lesiones u otros impactos a la salud, al igual que (b) daños a la propiedad, (c) la pérdida de medios de vida y de servicios, (d) trastornos sociales y económicos, o (e) daños ambientales. Las amenazas pueden ser (i) individuales, (ii) combinadas o (iii) secuenciales en origen y efectos. Cada una de ellas se caracteriza por su ubicación, intensidad, frecuencia y probabilidad. Comprender la naturaleza y la probabilidad de tales peligros es de importancia crítica para la seguridad y protección de las personas y la comunidad (EIRD, 2009).

El riesgo de desastres supone la pérdida potencial – de vidas, de la salud, de los medios de vida, de los bienes y servicios – que podría sufrir una determinada comunidad o sociedad durante un determinado periodo debido al desastre. El riesgo de desastres puede reducirse considerablemente desde el lado del desarrollo y desde el lado de la acción humanitaria:

(A) Desde el desarrollo reforzando estrategias encaminadas a disminuir la vulnerabilidad y la exposición a las amenazas en el marco de acciones generales para abordar la pobreza, la desigualdad y la negación de los derechos fundamentales.

La vulnerabilidad son las características y las circunstancias de una comunidad, sistema o bien que los hacen susceptibles a los efectos dañinos del cambio climático y las amenazas. La vulnerabilidad puede ser determinada por la interacción entre (1) la exposición y (2) la sensibilidad a una serie de factores de gobernanza, sociales, económicos, políticos y ambientales interrelacionados (Oxfam GB, 2010).

Existen diversos aspectos de la vulnerabilidad que surgen de varios factores físicos, sociales, económicos y ambientales. Entre los ejemplos se incluyen (1) el diseño inadecuado y la construcción deficiente de los edificios, (2) la protección inadecuada de los bienes, (3) la falta de información y de concientización pública, (4) un reconocimiento oficial limitado (a) del riesgo y (b) de las medidas de preparación y (5) la desatención a una gestión ambiental sensata o prudente. La vulnerabilidad varía considerablemente dentro de una comunidad y en el transcurso del tiempo.

La exposición en general significa (a) estar físicamente en la zona afectada por el fenómeno climático, o (b) depender de bienes, sistemas, instituciones u otras personas que están en esa zona. Las medidas del grado de exposición pueden incluir (1) la cantidad de personas o (2) los tipos de bienes en una zona. Estos pueden combinarse con la vulnerabilidad específica de los elementos expuestos a una amenaza en particular con el fin de calcular los riesgos cuantitativos relacionados con esa amenaza en la zona bajo estudio (EIRD, 2009).

(B) Desde las operaciones de respuesta humanitaria a desastres y otras crisis se pueden diseñar e implementar de tal forma que se proteja el derecho a la vida de las personas afectadas y otros derechos básicos en el corto y mediano plazo.

 

El enfoque de reducción del riesgo de desastres se refiere a  esfuerzos sistemáticos dirigidos al análisis y a la gestión de los factores causales de los desastres, lo que incluye (1)  la reducción del grado de exposición a las amenazas, (2)  la disminución de la vulnerabilidad de la población y la propiedad, (3) una gestión sensata de los suelos y del medio ambiente y (4) la mejora de la preparación ante los eventos adversos (EIRD, 2009).

 

REFERENCIAS

ICRC (1999) ICRC Ecogia Protection Seminars (1996-2000). Geneva, Switzerland.

EIRD (2009) Terminology on Disaster Risk Reduction. Geneva, Switzerland. Disponible en línea en: www.unisdr.org/files/7817_UNISDRTerminologyEnglish.pdf

Marilise Turnbull, Charlotte L. Sterrett, Amy Hilleboe  (2013) Hacia la Resiliencia. Una Guía para la Reducción del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático.  Practical Action Publishing Ltd.

Oxfam GB (2010) Gender, Disaster Risk Reduction, and Climate Change Adaptation: A Learning Companion. Oxfam Disaster Risk Reduction and Climate Change Adaptation. Resources. Oxford, UK.