La transferencia o traspaso previos a dejar nuestra función o puesto de trabajo (Parte 2 de 2)


Seguimos con ese proceso que tanto se echa en falta en nuestras organizaciones, aun siendo un elemento esencial de la gestión del conocimiento organizacional: ¿Cómo hacer una transferencia o traspaso en una oficina?

Como continuidad del post “La transferencia o traspaso previos a dejar nuestra función o puesto de trabajo

Seguimos con las de las dos últimas partes:

Parte 1 Organizando su transferencia o traspaso

Parte 2 Gestionar el período de transferencia o traspaso

Parte 3 Pensando en el desarrollo a largo plazo

Seguimos pues con la segunda parte:

Parte 2 Gestionar el período de transferencia o traspaso

1. Disponga del mayor tiempo posible. En general, cuanto más tiempo tenga disponible para una transferencia o traspaso completa, más información podrá transmitir.

• Es probable que haya cosas que olvidó, y tener a alguien que lo siga es una buena manera de exponerlo a la variedad de actividades cotidianas.

2 Entregue documentos clave personalmente. Durante el traspaso, es una buena práctica asegurarse de que todos los datos y documentación clave se entreguen personalmente. Esto lo ayudará a asegurarse de que las cosas más importantes se aborden de manera adecuada y que las prioridades estén claramente establecidas. La transferencia o traspaso de documentos cara a cara significa que la información compleja se puede discutir completamente antes de partir. Sigue leyendo

In Memoriam, Camilo Villa, nómada de la tribu del aprendizaje, en permanente crecimiento y transformación


Camilo Villa, referencia en la gestión del conocimiento y del aprendizaje. No conocí a Camilo en persona, pero sí en la distancia, a través de la red KM4DEV (Gestión del conocimiento para el Desarrollo). Hoy nos enteramos de que ha pasado a explorar otras dimensiones y bosques diversos. Otra transformación, aunque pervives. Sin querer caer en el tópico de Jardiel Poncela sobre los elogios, Camilo fue una persona única, sin duda. He aquí un pedazo de Camilo contado por Camilo. Os dejo con lo que  él mismo nos contaba en su blogs:

Me dedico a trabajar en temas de gestión del conocimiento y a apoyar el desarrollo de comunidades de aprendizaje. Casi 20 años de experiencia en el campo de la docencia y la facilitación me han proveído con una rica caja de herramientas pedagógicas. Privilegio el aprendizaje a través de la experiencia y promuevo al máximo el aprendizaje colaborativo.

A esta experiencia le he sumado, desde hace casi una década, conocimiento y práctica en el campo del emprendimiento. Primero desde la teoría y luego en la práctica, la cual, por supuesto, incluyó una quiebra total de la cual aprendí bastante. Esa experiencia me llevó a conocer lo que se conoce hoy día como la innovación social, campo en el que me muevo hoy en día.

La formación básica de antropólogo me ha permitido acercarme a las nuevas tecnologías desde la perspectiva del usuario y de los cambios culturales que su desarrollo han implicado. Por esta razón, lo que enseño y la forma en que facilito eventos o apoyo procesos de gestión del conocimiento se acerca mucho más a lo que un usuario promedio sabe y usa del mundo de los computadores y del Internet. Sigue leyendo

Cuando un objetivo es una prioridad


Todo en la vida (personal e institucional) es cuestión de prioridades. En el momento álgido del Apolo, la NASA llegó a contar (1966) con el 4,4% del presupuesto federal de EE UU. El coste de la Luna fue altísimo. Y una vez logrado el objetivo, la apabullante demostración de poderío tecnológico, el esfuerzo de desinfló. En 1973 el presupuesto de la NASA había descendido ya al 1,3% del federal y siguió bajando. En 2015, con 18.000 millones de dólares, la agencia espacial estadounidense cuenta con aproximadamente el 0,5% del presupuesto federal, y los ambiciosos planes de enviar astronautas a Marte o a un asteroide, sin olvidar la Luna, siguen esperando una financiación que los haga realistas.

El aterrizaje en la luna es un ejemplo de impacto colectivo. Fue (1) una prioridad con un liderazgo claro, con (2) una planificación conjunta sofisticada (que por cierto también implicó la potenciación de la cultura de evaluación). Y qué más (3) incentivo que la rendición de cuentas hacia millones de personas siguiendo el aterrizaje por sus pantallas.

Lo mismo se podría aplicar a (1) objetivos como la reducción de la pobreza, una cuestión de prioridad (planificación conjunta consistente y de rendición de cuentas), y a (2) procesos como el aprendizaje y la gestión del conocimiento. Cuestión de atención y prioridad.

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La visión de admitir el fracaso


El juego de palabras nos lleva a lo mismo. La visión de admitir el fracaso o admitir la visión del fracaso. Es realmente difícil hablar sobre el fracaso: el sitio “Admitir el fracaso” espera cambiar esa actitud.
Es dificil para las organizaciones de desarrollo reconocer que no cumplimos con nuestras metas y objetivos; es tan dificil confrontarse a cómo los financiadores reaccionarán ante tal fracaso. La paradoja es que hacemos todo lo posible para evitar hablar de las situaciones de fracaso, aunque (en teoría) todos sabemos que el fracaso es el mejor maestro y tenemos que estar abiertos y hablar sobre nuestros fracasos para poder aprender. Más que eso, reconocer abiertamente el fracaso es a menudo un catalizador para la innovación que hace que nuestro trabajo sea bueno o excelente.
Para abordar este enigma, necesitamos un cambio de paradigma en la forma en que la sociedad civil ve el fracaso. Esto comienza con un diálogo abierto y honesto sobre lo que funciona y lo que no es así, eso es lo que se propone en el sitio “Admitting Failure” para respaldar y alentar a las organizaciones a (no sorprendentemente) admitir el fracaso.
ad · mitir / ədˈmitir /
verbo:

  • Conceder como verdadero o válido
  • Permitir la entrada

El miedo, la vergüenza y la intolerancia al fracaso llevan nuestro aprendizaje a la clandestinidad y obstaculizan la innovación.
El cambio de paragdigma es así : El fracaso es la fuerza. Las organizaciones más eficaces e innovadoras son aquellas que están dispuestas a hablar abiertamente sobre sus fracasos porque el único fracaso realmente “malo” es el que se repite.

 

Barreras culturales para el Aprendizaje Gubernamental


En ¿Por qué nuestros gobiernos no aprenden?, todavía a la estela de Nick Milton, observamos que los gobiernos cometen errores, pero ¿por qué no aprenden de estos errores? ¿Por qué seguir repitiendo los mismos errores? Mirando esto en términos de Aprendizaje Organizacional, y comparando con las dimensiones de una Cultura de Aprendizaje, existen varias barreras culturales para el Aprendizaje Gubernamental . Estos son los siguientes:

Corto plazo. Este es quizás el mayor problema: que la mayoría o todos los incentivos gubernamentales son a corto plazo: La próxima elección, la próxima reunión parlamentaria, el próximo ciclo de noticias. Una semana es mucho tiempo en política, entonces, ¿a quién le molesta pensar con 5 años por delante? Todos los incentivos están a favor de ser decisivos y no deliberativos, de actuar y de ser vistos, y luego seguir adelante. Los incentivos a largo plazo para el aprendizaje y la deliberación simplemente no existen, como lo demuestra la falta de responsabilidad y rendicion de cuentas. Sigue leyendo

Por qué puede no aprender una organización gubernamental


Cambiar la cultura de todo un gobierno sería un trabajo masivo, ya que está tan estrechamente vinculado a las estructuras históricas, a los incentivos ministeriales y a toda la cultura del país. Muchas de las presiones que impulsan el comportamiento gubernamental son impuestas externamente, por ejemplo, por el “juego de la culpa” de los medios de comunicacion.

Sin embargo, a ninguna estructura organizacional industrial podría sobrevivir sin cambios después de una serie de errores masivos, ¿por qué puede hacerlo una organización gubernamental? (Nick Milton)

¿Por qué nuestros gobiernos no aprenden?


Nick Miton nos desarrolba ¿Por qué nuestros gobiernos no aprenden?: Por tanto, ¿por qué el gobierno tiene tantos problemas, desperdiciando grandes sumas de dinero y creando planes masivos que nunca funcionan? Los autores concluyen que la mayoría de las causas son problemas estructurales y sistémicos.

• Las personas que hacen la política están desconectadas culturalmente de las personas que se verán afectadas. La idea de un impuesto per cápita puede tener mucho sentido para un ministro de gobierno, pero no tener ningún sentido para un residente de bajos ingresos en viviendas de alquiler. Esto se ve agravado por la falta de pilotaje de muchos de estos esquemas. Sigue leyendo