La cooperación cansada y el deseo de mundo: hacia una política del cuidado lúcido

Seguimos con nuestra serie «Repensar la ayuda»

El mundo de la cooperación internacional atraviesa una crisis silenciosa.

No solo de recursos o legitimidad, sino de sentido.

En su intento por salvar al mundo, corre el riesgo de perder la capacidad de sentirlo.

Byung-Chul Han, ese observador fino de los malestares contemporáneos, diagnostica que vivimos en una “sociedad del rendimiento” donde el sujeto “se explota a sí mismo creyendo realizarse” (La sociedad del cansancio, 2010).

El cooperante de hoy es su ejemplo perfecto: motivado, comprometido, exhausto.

Su ética es impecable, su cuerpo está roto.

Pero el análisis de Han ofrece capas más profundas que aún no hemos explorado en la reflexión sobre cooperación: la pérdida de la negatividad, la obesidad comunicativa y el infierno de lo igual.

Tres síntomas que, paradójicamente, se reproducen en el ámbito que más aspira a la diferencia y el cambio.

1. El infierno de lo igual: cuando la diversidad se vuelve formato

Han (2017) advierte que vivimos en una “expulsión de lo distinto”, un mundo donde la diferencia se estetiza y neutraliza.

La cooperación celebra la diversidad en sus discursos, pero tiende a homogeneizar las prácticas y los lenguajes: todos los informes se parecen, todas las comunidades son “resilientes”, todos los proyectos buscan “empoderar”.

El sistema no reprime la alteridad, la absorbe como branding.

Así, la diferencia se vuelve consumo simbólico.

En palabras de Boaventura de Sousa Santos (2010), el norte sigue definiendo el sur incluso cuando lo celebra.

Una política del cuidado lúcido —inspirada en Tronto (1993) y Lugones (2008)— implicaría restaurar la incomodidad del encuentro, dejar que el otro siga siendo otro.

El respeto no como tolerancia, sino como renuncia al control.

2. La obesidad comunicativa: hablar sin escucharse

Han (2012) llama “obesidad comunicativa” al exceso de información que impide la comunicación real.

La cooperación padece ese síndrome: informes, campañas, hashtags y “narrativas de impacto” que multiplican el ruido y adelgazan el sentido.

Comunicamos para rendir cuentas, no para encontrarnos.

La diferencia entre comunicar y conversar es radical: la primera busca aprobación; la segunda, comprensión.

Rosa (2019) y Illich (1973) coinciden: sin resonancia ni convivencia, el lenguaje se vuelve interfaz vacía.

La cooperación necesita menos “storytelling” y más espacios de conversación viva, donde la palabra no sea instrumento sino puente.

3. La desaparición de la negatividad: el tabú del conflicto

Otro diagnóstico poco explorado de Han (2010, 2014) es la eliminación de la negatividad: vivimos en una cultura que teme el “no”.

Todo debe ser positivo, inspirador, “constructivo”.

También la cooperación ha caído en esa trampa: evita el disenso, el fracaso, la crítica interna.

Sin embargo, Escobar (1995) y Freire (1970) enseñan que la transformación nace del conflicto, del reconocimiento de las asimetrías, de la palabra que interrumpe el consenso.

La positividad perpetua —esa sonrisa institucional— anestesia la política.

Repolitizar la cooperación implicaría recuperar el derecho a disentir, a cuestionar los modos de hacer el bien.

4. El desarraigo emocional del cooperante: cuerpos en tránsito, afectos en pausa

Han (2009) alerta sobre la pérdida de arraigo temporal: el tiempo se fragmenta, se acelera, se convierte en “series de instantes sin continuidad” (El aroma del tiempo).

El cooperante habita ese tiempo líquido: vuelos, convocatorias, proyectos de seis meses.

La vocación se cronometra; la empatía se terceriza.

A este ritmo, la cooperación produce cuerpos cansados y afectos interrumpidos.

Lugones (2008) propone el viajar amoroso como resistencia: habitar el desplazamiento con cuidado y vulnerabilidad, no con cinismo ni prisa.

La lentitud, en este sentido, no es un lujo: es una forma de resistencia ética.

5. La ausencia de rituales comunes: instituciones sin alma

Han (2009) y Illich (1973) coinciden en que el ser humano necesita rituales para sostener el sentido colectivo.

La cooperación, sin embargo, opera en modo proyecto, con plazos que destruyen el rito.

El trabajo se deshumaniza cuando todo es procedimiento y nada es ceremonia.

Reintroducir rituales —espacios de pausa, silencio, escucha o reconocimiento— podría ser el primer paso hacia una cultura organizacional más convivencial.

Entre filosofía, política y afecto

Si relacionamos las perspectivas de Han, Escobar y Rosa, emergen tres coordenadas críticas:

  1. Filosófica (Han): el diagnóstico del agotamiento, la pérdida del otro y la erosión del sentido.
  2. Política (Escobar, Santos, Freire, Lugones): la necesidad de descolonizar el lenguaje del desarrollo y devolver el poder epistémico a quienes son “beneficiarios”.
  3. Afectiva (Rosa, Tronto, Odell, Galeano): la urgencia de reconectar con el mundo a través del cuidado, la resonancia y la ternura política.

La triangulación revela algo esencial: la cooperación no fracasa por falta de recursos, sino por exceso de velocidad, positividad y control.

Su crisis es espiritual, no técnica.

Hacia una cooperación resonante

1️⃣ En lo individual: La ética del cuidado de sí (Tronto, 1993; Odell, 2019) y la autocompasión crítica (Neff, 2011) deben integrarse como competencias profesionales.

No se trata de rendir más, sino de rendir con sentido.

El descanso no es una pausa del trabajo: es parte del trabajo.

2️⃣ En lo organizacional: La gobernanza del futuro debería medir bienestar, comunidad y resonancia, no solo resultados.

Instituciones que aprendan a dialogar con sus contradicciones, no a ocultarlas.

La innovación más radical sería crear entornos donde la lentitud sea política pública interna.

3️⃣ En lo estructural: El cambio exige una epistemología del Sur (Santos, 2010): no solo ayudar a otros, sino escuchar otras formas de mundo.

Freire diría que la cooperación debe “aprender a desaprender”.

Escobar añadiría: “No queremos desarrollo alternativo, sino alternativas al desarrollo.”

Para finalizar

El pensamiento de Han nos ayuda a mirar el lado invisible del sistema: la fatiga emocional del bien.

Escobar y Santos nos recuerdan que el cambio no vendrá de más métricas, sino de más humanidad compartida.

Rosa y Tronto nos enseñan que cuidar es también transformar.

Y Galeano susurra, una vez más, que “la utopía sirve para caminar.”

Quizá el nuevo paradigma no sea cooperar para cambiar el mundo, sino cooperar para seguir sintiéndolo.

Porque sin vínculo, sin lentitud, sin cuidado lúcido, no hay revolución que dure ni mundo que valga la pena salvar.

Referencias

Anzaldúa, G. (1987). Borderlands / La Frontera: The New Mestiza. Aunt Lute Books.

Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, Politics, and the Planetary Costs of Artificial Intelligence. Yale University Press.

Escobar, A. (1995). La invención del desarrollo. Editorial Norma.

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

Galeano, E. (1989). El libro de los abrazos. Siglo XXI Editores.

Han, B.-C. (2009). El aroma del tiempo: Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. Herder Editorial.

Han, B.-C. (2010). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.

Han, B.-C. (2012). La sociedad de la transparencia. Herder Editorial.

Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder Editorial.

Han, B.-C. (2017). La expulsión de lo distinto: Percepción y comunicación en la sociedad actual. Herder Editorial.

Han, B.-C. (2021). No-cosas: Quiebras en el mundo de hoy. Taurus.

Haraway, D. (2016). Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene. Duke University Press.

Illich, I. (1973). La convivencialidad. Barral Editores.

Lugones, M. (2008). Colonialidad y género. Tabula Rasa, (9), 73–101. https://doi.org/10.25058/20112742.n9.06

Morozov, E. (2013). To Save Everything, Click Here: The Folly of Technological Solutionism. PublicAffairs.

Neff, K. (2011). Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to Yourself. HarperCollins.

Odell, J. (2019). How to Do Nothing: Resisting the Attention Economy. Melville House.

Rosa, H. (2019). Resonancia: Una sociología de la relación con el mundo. Katz Editores.

Santos, B. de S. (2010). Epistemologías del Sur. Akal.

Tronto, J. (1993). Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care. Routledge.

Nota: Este artículo fue redactado con apoyo de inteligencia artificial, que también sugirió algunas de las referencias bibliográficas incluidas. Sin embargo, las ideas centrales, el enfoque y la selección final del contenido son completamente mías.

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