El mito de la organización del aprendizaje II: identidad vs aprendizaje


En el post anterior, El mito de la organización del aprendizaje, nos referíamos al artículo “El mito de la organización del aprendizaje” de John Atkinson, donde nos contaba que preservar a toda costa la identidad organizacional pesa más que la “fantasía” del aprendizaje organizacional.

Entonces, cuando la organización centrada en preservar su identidad, comienza a recibir informacion acerca de que (a) los mercados cambian, (b) la tecnología avanza o (c) las economías colapsan, la organización (i) toma esa información, (ii) la filtra contra lo que “sabe” que es/deberia ser e (iii) intenta perpetuar su identidad frente al cambio. Esta es la razón por la que nos llegan todas esas historias de errores comerciales que, a posteriori, parecen evidentes, pero no lo eran para los gestores que tomaron esas decisiones basadas más en la identidad que en el aprendizaje: (a) Kodak rechaza la cámara digital, (b) Suiza rechaza relojes electrónicos, (c) IBM casi pierde Internet. La respuesta de esas organizaciones al cambio estuvo marcada por la incapacidad de reconocer información que no perpetuaba la identidad de la organización, de rechazarla como una moda pasajera, algo que nunca duraría, un destello en la sartén que nunca podría impactar en tal gigante global. Sigue leyendo

El mito de la organización del aprendizaje I


Mi compañero y sin embargo amigo Pablo Rodriguez Bilella me pasa un interesante artículo “El mito de la organización del aprendizaje”, de John Atkinson.

Atkinson nos cuenta que, en principio, el libro de Peter Senge “La quinta disciplina” desarrolla la historia y describe cómo podría surgir y ocurrir “La organización del aprendizaje”. La continuación de este libro también de Senge, “El libro de campo de la Quinta Disciplina”, está lleno de consejos y herramientas que los profesionales han utilizado y han encontrado útiles para lograrlo. Por unos años Atkinson estuvo enganchado y comprometido con esto. Atkinson ha trabajado con organizaciones globales que desarrollan su capacidad de aprendizaje. Vio éxitos locales, vio la energía y el entusiasmo que liberas cuando liberas a las personas para que aprendan sobre su trabajo, lo cambien y lo mejoren. Pensó que trabajando en la direccion de la organización del aprendizaje, podría encontrarse una respuesta a la negatividad y la melancolía organizacional que se establece cuando las personas se enfrentan a una burocracia lenta y sofocante. Sigue leyendo