Buscar la verdad


Moisés Naím nos cuenta hoy en La guerra contra la verdad, que al mismo tiempo que hoy tenemos más información que en el pasado, la veracidad de esa información es más cuestionable

La información es, al mismo tiempo, más valorada y más despreciada que nunca. La información, potenciada por la revolución digital, será el motor más importante de la economía, la política y la ciencia del siglo XXI. Pero, como ya hemos visto, también será una peligrosa fuente de confusión, fragmentación social y conflictos.

Grandes cantidades de datos que antes no significaban nada, ahora pueden ser convertidos en información que ayuda a gestionar mejor gobiernos y empresas, curar enfermedades, crear nuevas armas o determinar quién gana las elecciones, entre otras muchas cosas. Es el nuevo petróleo: después de procesado y refinado tiene gran valor económico. Y si en el siglo pasado varias guerras fueron provocadas por la búsqueda del control del petróleo, en este siglo habrá guerras motivadas por el control de la información. Sigue leyendo

La Post verdad: una introducción


Vivimos en la era de la post verdad, en la que la verdad ha perdido su valor de referencia en los debates públicos, a beneficio de las creencias y de las emociones suscitadas o animadas por las noticias falsas que llegan a ser virales gracias a los social media .

La expresión post verdad (post truth politics) ) aparece desde los años 2000 y conoce actualmente una segunda vida, tan rica que fue designada palabra del año en 2016 por el Diccionario Oxford. Aunque la idea tras el concepto no es algo nuevo según algunos autores, el origen contemporáneo del término se atribuye al bloguero David Roberts quien usó el concepto en 2010. David Roberts acuñó el término “política de la posverdad” en un blog para la revista electrónica Grist el 1 de abril de 2010, donde la definió como “una cultura política en la que la política (la opinión pública y la narrativa de los medios de comunicación) se han vuelto casi totalmente desconectadas de la política pública (la sustancia de lo que se legisla). Sigue leyendo