Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar (*)

Cuando llega el verano, incluso aunque no lleguen las vacaciones, o lleguen tarde, o lleguen a medias, uno para un poco el ritmo y trata de tomar perspectiva. El ritmo biológico a veces pasa página con el ritmo escolar, que por esta parte del mundo empieza en el otoño y no con el comienzo del año, como en otras partes del mundo. Cuando era pequeño, o más pequeño, el paso del verano significaba un cambio, el paso a algo nuevo, especialmente significativo, con cambios como primaria, secundaria, la universidad…Pero uno se va haciendo mayor y pierde perspectiva y cae en la tentación de que las cosas no cambian tanto. Pero los hijos sí que cambian, de hora en hora…son nuestros relojes vitales.

“Algo debe cambiar para que todo siga igual y nada cambie” es la expresión central del “gatopardismo”. Éste era el leitmotiv de un blog que mantuve un tiempo y gracias al cual conocí a muy buena gente (entre 2007 y 2012). Con algunas de aquellas personas sigo manteniendo contacto. Áquel fue el que me inició en este mundillo de los blogs y gracias al que he escrito otros hasta llegar a éste, menos personal y más profesional. Estas semanas he encontrado interesantes posts referidos a las bondades de los blogs, algunas de las cuales yo ya cité en un post anterior. En esa dirección esta misma semana Duncan Green reflexiona en su post sobre por qué es interesante ser un blogger en el sector del desarrollo. Como curiosidad para mejorar en eficacia y eficiencia bloggera aconsejo echarle un ojo a los posts de Chris Lysy sobre errores comunes de los bloggeros y sobre diferentes estilos de los bloggeros, en su mayoría referidos al sector de la evaluación.

Pero volvamos al “Algo debe cambiar para que todo siga igual y nada cambie”. Aunque esta expresión tiene una interpretación negativa, también podría ser positiva, como yo escribía en la nota principal sobre mi antiguo blog: “En un mundo en cambio continuo nos afanamos en encontrar nuestro centro de gravedad permanente. Pero nada es permanente (nunca lo fue y hoy menos). Describir el cambio es contar nuestra adaptación a las buenas y malas realidades personales y globales. Frente a la homogeneidad hacia la que nos lleva ese cambio (el consumismo, la superficialidad, la competitividad despiadada); hay realidades que desde lo personal a lo colectivo merece la pena arriesgarse a cambiar, como los procesos de injusticia económica, social y medioambiental. Y otras realidades no han de cambiar, han de continuar y enriquecerse mutuamente, como la diversidad personal, ideológica, cultural, social y medioambiental. Para ello es necesario (no suficiente claro está) un proceso en red (como este blog), de participación, de ideas, de intercambios, de abajo a arriba, de lo local a lo global

Y perdonad que solo en el cuarto párrafo entre al asunto: La expresión de moda (buzzword) “teoría del cambio” está ahora en la cresta de la ola de los mantras de la gestión de la cooperación internacional. Para mí la teoría del cambio, es algo así como el relato, cuento o historia como cada cual ve la realidad desde su lado, teniendo en cuenta todos los elementos escénicos, desde el contexto o los recursos, hasta el motivo o la forma cómo se hacen las cosas. Y es que poco a poco la ya famosa “teoría del cambio” (ToC), está situándose en posiciones privilegiadas. Estas últimas semanas seguimos encontrando referencias: Enrique Mendizábal, que en 2011 ya había compartido una interesante síntesis sobre la discusión sobre la ToC, nos indicaba que antes que contar la teoría del cambio deberíamos comprender cómo el cabio ocurre. Y cerrando el círculo, incluso Duncan Green ha reflexionado hace unas semanas sobre lo que es una teoría del cambio y cómo la utilizamos.

Tenemos mantra de la Teoría del Cambio para rato. Como tantos otros mantras, esta nueva estrella del video intentará matar a la estrella de la radio, que después de tantos años sigue siendo nuestro colega “el marco lógico” (EML), tan denostado de un tiempo a esta parte, pero sin el que parece que no podemos vivir.

El EML es una forma entre muchas de expresar una Teoría del cambio, pero me como el sombrero si dentro de poco algún donante visionario no empieza a exigirlo como una novedad revolucionaria…y entonces empezará su fin. El problema del EML y tantos otros intentos fallidos no está en sí mismo como técnica, sino en cómo y para qué se utilizan…cualquiera de estas herramientas que simplemente “ayudan a pensar”, pierden sentido si solo sirven para pedir financiación o para rendir cuentas en un sentido estrecho y miope…

Y voy terminando…Yo pensaba que no, pero esto de la evaluación es muy parecido al mundo de la farándula. Y es que casi todo en la vida es así. Y como la gente de la farándula uno sale a hacer sus bolos. Pues bien, estas últimas semanas mi blog ha sido una foto fija, nada ha cambiado. La razón: he estado viajando debido al arte y oficio de la evaluación. He visitado varios países de África, Angola, Burundi, Senegal y Gambia y uno de América Latina, Perú, y no he tenido tiempo para otras facetas artísticas. “He visto cosas que no creeríais”, decía Roy Batty el replicante en Blade Runner. Bueno pues yo no me meto en lo que crea la gente, pero he visto cosas que yo no creía que vería:

1. Ahí fuera hay gente magnífica….los primeros son los últimos. Los proyectos tratan de comprender los sistemas que quieren contribuir a cambiar (Lewin dixit)…Nada como viajar para comprenderse mejor, para tomar perspectiva, para desoxidarse de tanta burocracia como suele haber en los países de origen de los donantes, tan cerca de Mordor. Y también estoy pensando en coordinadores y oficiales de terreno que, a veces sin recursos, se empeñan en hacer sus tareas de la mejor forma posible.

2. Estos años de vino y rosas de la cooperación española hemos creado maravillas y…auténticos monstruos. En mi último lugar de destino, encontré varios jefes de programa de bello título (el programa) pero desesperados porque no sabían cómo o dónde gastarse el dinero (varios millones de euros)…y otros programas que sí lo sabían pero cuyo título era cuestionado…en fin hubo un secretario de estado en mi juventud que dijo aquello de que “la pobreza es una cuestión de estadística”, mis vivencias en el lado oscuro burocrático también añadiría aquello de que para otros  “la pobreza es una cuestión de titulares”…a veces de un solo día o de una hora, o de unos minutos…Andy Warhol y sus diez minutos de gloria…buscamos la gloria, o la fama, pero la fama cuesta…a veces se consigue con esfuerzo…y otras no (se consigue o se consigue sin esfuerzo…sobre todo en países sin sistemas meritocráticos).

3. Pocas veces algo es como parece, no demos las cosas por hechas. Los prejuicios, las ideas preconcebidas, no son buenos compañeros. He tenido gratas sorpresas con evaluaciones que me parecían arduas y al contrario, otras que parecían espléndidas se han complicado.

(*)”Cantares” de Antonio Machado, cantado por Joan Manuel Serrat…

Un pensamiento en “Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar (*)

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