Evaluación feminista y los enfoques de género en evaluación


Hace tiempo que quiero iniciar una serie de posts sobre Evaluación feminista y los Enfoques de género en evaluación. Empiezo por una exploración de los primeros conceptos:

En cuanto al enfoque de género en la evaluación:

(1) ha seguido la evolución de los enfoques de desarrollo que buscan cambiar las vidas de las mujeres, partiendo de las intervenciones dirigidas al bienestar (Mujeres en el Desarrollo, MED) hasta llegar al enfoque de Género en Desarrollo (GED), que se basa en la interconexión entre género, clase, grupo étnico, y la construcción social de las características que las definen.

(2) Bajo este enfoque, las relaciones de género son una categoría analítica.

(3) Una evaluación con enfoque  GED investiga las condiciones materiales y la posición social de las mujeres, explora las estructuras patriarcales e identifica las ideas que definen y mantienen la subordinación de las mujeres.

(4) Como consecuencia directa, el/la evaluador/a también considera y explora las relaciones entre hombres y mujeres.

 

La evaluación feminista, por un lado, sigue la teoría feminista que invita en los procesos evaluativos a (a) cuestionar la autoridad, (b) analizar específicamente los temas de género, (c) examinar las vidas de las mujeres y (d) promover el cambio social.

El planteamiento de base de la evaluación feminista parte de varias premisas aplicables a toda intervención:

(1) Por un lado, asumir que las desigualdades de género conducen a la injusticia social y, por tanto la discriminación o desigualdad basada en el género es sistémica y estructural.

(2) También se apoya en conceptos teóricos sobre la creación del conocimiento: éste debe ser un recurso de y para la gente que lo crea, lo sustenta y lo comparte.

(3) Finalmente, concibe la evaluación como una actividad política, y que las interacciones, experiencias, perspectivas y características que las/los evaluadores aportan a la evaluación, les llevan a posicionamientos políticos.

(4) Por lo tanto una evaluación feminista: (a) da voz a personas de diferentes contextos sociales, políticos y culturales, (b) fomenta el diálogo con personas que no necesariamente están en los círculos de poder, y (c) enfatiza la importancia de escuchar y valorar las múltiples voces que la diversidad de mujeres aporta a la evaluación. (d) Este enfoque toma en consideración que las mujeres pueden tener explicaciones alternativas a las de los hombres en cuanto a la realidad y al conocimiento.

(5) La evaluación feminista también puede ser considerada como un enfoque que trasciende al uso de los resultados de evaluación en sí mismos, centrando su atención en la generación de cambios.

(6) Los procesos y hallazgos de una evaluación feminista deben buscar el cambio social, su motivación debe ser impactar positivamente la provisión de justicia social para las mujeres y para otros grupos de personas menos favorecidas.

(7) En este sentido, el/la evaluador/a se convierte así en activista, proporcionando información que permita generar políticas para atender efectivamente las desigualdades que crearon la necesidad de los programas sociales.