Este post esta dentro de la serie «Repensar la ayuda». En su 80.º aniversario, la ONU no se limita a celebrar. Se embarca en una transformación institucional de gran envergadura. Lanza UN80, una reforma orientada a reducir burocracia, revisar mandatos, fortalecer coherencia y avanzar hacia una arquitectura organizacional más eficiente y adaptada a los desafíos globales.
Desde un enfoque de evaluación con intención transformadora, surge una oportunidad única: explorar cómo la evaluación puede contribuir activamente a maximizar el impacto y la sostenibilidad de esta reforma.
2. ¿Qué es UN80 y por qué importa?
UN80 es una iniciativa del Secretario General António Guterres, lanzada el 12 de marzo de 2025, centrada en tres grandes líneas: eficiencia interna, revisión de mandatos y reestructuración organizacional (Stimson Center, 2025).
El mundo de la cooperación internacional está atravesando una de sus mayores crisis desde su consolidación en la segunda mitad del siglo XX. La convergencia entre recortes drásticos en el financiamiento, reestructuraciones internas en las agencias internacionales y una creciente desconfianza hacia los organismos multilaterales ha producido un efecto dominó con implicaciones devastadoras para el sector. Este artículo analiza las causas y consecuencias de esta crisis en 2025, su impacto en el empleo dentro de ONGD y organismos de Naciones Unidas, el sesgo de género que ha aflorado, y plantea caminos posibles para quienes se ven obligados a reinventar su carrera.
1. Una tormenta perfecta: los recortes más agresivos en décadas
En 2025, la cooperación internacional ha sufrido un recorte sin precedentes. Estados Unidos anunció una reducción del 83,7% en su presupuesto para programas internacionales para 2026, pasando de 58.700 millones de dólares en 2025 a apenas 9.600 millones (El País, 2025a). Esto incluye no solo la práctica disolución de USAID, sino también la amenaza latente de cesar todas sus contribuciones a agencias del sistema de Naciones Unidas.
La cooperación bilateral europea también ha sufrido recortes significativos: Francia y Alemania han disminuido su AOD en un 12% y 18% respectivamente, y España en un 25%, priorizando la ayuda vinculada a intereses geopolíticos (Coordinadora ONGD, 2025; Le Monde, 2025). En Reino Unido, el gobierno ha rebajado su compromiso del 0,7% al 0,3% del ingreso nacional bruto destinado a AOD, desviando fondos hacia el gasto militar (The Guardian, 2025).
Estas decisiones han provocado un colapso en la arquitectura del desarrollo global, dejando sin continuidad a proyectos esenciales en salud, educación, igualdad de género y cambio climático.
Continuamos en el post con la serie de posts sobre «repensar la cooperacion internacional«. El sistema de cooperación internacional se sostiene sobre una narrativa que ya no convence: la del Norte que rescata al Sur. Una arquitectura a menudo vertical, colonial, funcional para justificar fondos, pero insuficiente para transformar realidades. Algunos, como William Easterly, afirman incluso que “la ayuda occidental ha hecho más daño que bien cuando se impone desde fuera” (The White Man’s Burden, 2006). Y sin embargo, esa imposición continúa. Bajo nuevos ropajes: innovación, datos, IA.
Pero la escena puede tener retos adicionales. Desde Uganda, Michael Gumisiriza denuncia que la ayuda humanitaria se ha convertido en un “teatro cuidadosamente montado” en el que los refugiados repiten discursos aprendidos para garantizar la continuidad de proyectos que son más negocio que misión (The New Humanitarian, 2025).
Evaluar no basta: hay que transformar
Como evaluador, sé que la evaluación puede contribuir a mejorar los programas. Pero también puede volverse cómplice de un sistema que solo busca legitimarse. Kerry Abbott lo resume con claridad: demasiada evaluación sirve para justificar lo marginalmente efectivo, no para rediseñar desde la raíz.
En este documento se cuenta que la ayuda internacional se encuentra en un punto de inflexión. El reciente informe publicado por el Global Management Initiative (GMI), titulado Western Aid Cooperation in Meltdown, lanza una advertencia urgente a la comunidad internacional: el modelo de cooperación occidental está en crisis profunda, y el sector no puede continuar operando bajo las mismas lógicas del pasado. En un contexto marcado por el colapso de la arquitectura financiera tradicional del desarrollo, el documento no solo diagnostica una crisis estructural sin precedentes, sino que exige una transformación radical en la forma en que entendemos el papel de la cooperación en el mundo actual.
El detonante inmediato de esta crisis ha sido la suspensión abrupta de contratos de USAID bajo la administración MAGA en Estados Unidos, sumada a recortes sostenidos en los presupuestos de ayuda de países europeos clave. Esta combinación ha generado impactos devastadores en millones de personas, el cierre de organizaciones, la pérdida de capacidades operativas y una creciente fragmentación del sector.
No obstante, el análisis del GMI va más allá del financiamiento. El informe conecta esta crisis con una erosión profunda del multilateralismo, ataques al sistema de Naciones Unidas y una creciente hostilidad hacia los valores liberales que han sido históricamente la base de la cooperación internacional: derechos humanos, igualdad de género, diversidad y justicia climática.
La crisis ha golpeado a la Política de Desarrollo con un retardo respecto al resto del país. Aquí algunas de las reflexiones al respecto: Un documento de posición y reflexión elaborado por ACADE que resalta el valor de las capacidades institucionales y humanas del sector (La cooperación al Desarrollo Española ante un nuevo contexto: el valor de las capacidades institucionales). Cada cierto tiempo aparecen artículos de opinión al respecto, hace poco el de Chema Vera. A pesar de la época de bonanza financiera, creo que nunca llegamos a salir de la crisis…