
Basado en:
- Five core concepts for understanding systems, Andrei Savu, 16 septiembre 2025 👉 link
- Four core concepts for expanding a systems view to system dynamics, Andrei Savu, 16 septiembre 2025 👉 link
Introducción: La llamada a medianoche
Estás tranquilo, viendo una serie mediocre en Netflix, cuando suena el móvil. No es tu ex, ni Hacienda, ni el primo que siempre pide dinero. Es el Sistema. Así, en mayúsculas. Te llama para decirte que llevas toda la vida metido en él, que no tienes escapatoria y que además no lo entiendes nada.
Y claro, te entra la paranoia. Porque resulta que el sistema no es un Excel con casillas bonitas, sino un bicho raro que mezcla fronteras invisibles, bucles que se retroalimentan y dinámicas que hacen que la cerveza de la nevera desaparezca más rápido de lo que la repones.
Bienvenido a la novela negra de tu vida: los cinco conceptos para entender sistemas (propósito, frontera, feedback, palancas y emergencia) y sus cuatro secuaces dinámicos (stocks, flujos, retrasos y patrones de comportamiento). Y todo firmado por Andrei Savu, un tipo serio que escribe en inglés lo que yo te voy a contar como si fuera un thriller con resaca.
Nudo: El caso del propósito desaparecido
Todo empieza con un propósito.
El problema es que el sistema nunca dice la verdad. Igual jura que quiere tu bienestar, pero en realidad optimiza para llenar camas de hospital o para venderte la suscripción premium de cualquier cosa inútil. La verdadera misión está escondida en el comportamiento, no en el PowerPoint.
Después vienen las fronteras. Dibuja una línea y decides qué entra y qué queda fuera. ¿Quieres analizar el CO₂ de tu café latte? Si miras solo el barista y la cafetera, sale barato. Si metes la vaca, el barco que trae el grano y la central eléctrica, te explota el Excel.
Entran en escena los bucles de feedback. Los de refuerzo son como tus colegas animándote a “una más” en el bar: la bola crece hasta que te arrastras. Los de balanceo son tu hígado suplicando parar. A veces gana uno, a veces el otro, y de ahí que la vida se parezca a un tiovivo con resaca.
Pero la verdadera potencialidad está en los puntos de palanca. Lugares donde un toquecito cambia todo. En vez de duplicar el presupuesto, cambia las reglas del juego. Lo fastidioso es que están bien escondidos, como las llaves cuando llegas a casa tras una noche de bares.
Y justo cuando creías que lo tenías, aparece la emergencia: ese momento mágico en que la suma de las partes hace un monstruo nuevo. Agua mojada, conciencia humana, tráfico infernal de la carretera periférica de tu ciudad. Ninguno de los componentes lo explica, pero juntos te arruinan el lunes.
Dinámica: El thriller se complica
Aquí es donde Andrei Savu te suelta la segunda bofetada: los sistemas no solo existen, se mueven, cambian, se descontrolan. Y ahí entran cuatro conceptos que parecen fáciles hasta que te destruyen el día:
- Stocks: tu nevera llena.
- Flujos: tus amigos bebiéndose las cervezas.
- Retrasos: darte cuenta del desastre justo cuando la tienda ya cerró.
- Patrones dinámicos: boom y colapso, crecimiento S, ciclos de burbuja inmobiliaria, relaciones que empiezan como Tinder y acaban como novela de Bukowski.
Todo funciona como un thriller barato: sabes que va a haber un muerto (colapso), lo intuyes desde la primera página, pero nadie escucha las señales.
Desenlace: La moraleja en un callejón húmedo
Al final, comprender sistemas no es para ingenieros con gafas de pasta. Es para cualquiera que intente sobrevivir en un mundo que parece diseñado por Kafka después de un mal viaje.
Si entiendes propósito, fronteras, feedback, palancas y emergencia, ya puedes empezar a ver las costuras. Si además pillas stocks, flujos, retrasos y patrones, igual hasta puedes anticipar el próximo desastre antes de que te atropelle.
La mala noticia: el sistema siempre tiene la última palabra.
La buena: al menos ahora puedes mirarlo a los ojos y decirle: “Grandullón, ya sé cómo funcionas.”
Referencias
y lo peor es que uno se la pasa buscando sentido
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Efectivamente superbly…
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