Por qué lo llaman amor cuando realmente quieren decir sexo


Gaps

Gaps Fuente Bridge the gaps

No hace falta haber trabajado mucho en el sector de la cooperación al desarrollo para empezar a acostumbrarse a su jerga. Esa jerga tan indescifrable para los ajenos al sector. Se manosea el lenguaje en nuestro sector hasta perder su sentido, posibilitando que algún mago innovador quiera venir a darle sentido creando otra palabra mágica (palabras mantra, clave, atractivas para un@s poc@s, para sus propios intereses y necesidades, siendo esos un@s poc@s en pocos casos los beneficiarios). Se inventan nuevos palabros porque se quiere añadir algo nuevo (y algo mejor que lo anterior que sabemos que era malo sin necesidad de evaluarlo/comprenderlo o era malo porque quizás no participamos en su invención o ejecución), pero al cabo se va alargando la confusión hasta el infinito…

Y es que cualquier palabro de la corriente principal de la cooperación al desarrollo puede significar todo o nada…por eso cuando me reúno con alguien más que yo mismo, suelo invitar a clarificar el significado de los términos utilizados en cada contexto determinado en el que se utilizan, para no llevarse a sorpresas.

Y es que estamos acostumbrados a que con las palabras se busque el cielo, el amor infinito, la solución final, para que al cabo cuando se ve lo que en el terreno esas palabras significan nos lleven a que es más de lo mismo: nada o casi nada.

Por ejemplo tomemos tres palabras a las que últimamente dedico mis días y en ocasiones parte de mis noches: participación, gestión del conocimiento y coordinación. Les contaré lo que en mi experiencia más próxima quieren decir o lo que ambicionan decir y lo que al cabo significan :

La participación ambiciona ser un proceso que empodera a la gente hasta poder auto-gestionarse para tomar sus propias decisiones resolviendo los problemas identificados por si mismos …sin embargo he visto cómo se confunde participación con compartir información o meramente con aceptar algunas preguntas (más que nada se aceptan preguntas por la forma)…

Gap en participación. Fuente: aksjonsprogrammet

La gestión del conocimiento ambiciona la recolección, manejo, internalización e institucionalización de aprendizajes para la mejora del desempeño organizacional…sin embargo se confunde gestión del conocimiento con envío de información en ocasiones en formatos vistosos y sofisticados

La gestión del conocimiento mal entendida como solo compartir información. Fuente: mbotngen

La coordinación ambiciona la eficiente y eficaz implementación, seguimiento y evaluación conjunta de intervenciones identificadas y planificadas de forma conjunta para responder a necesidades, prioridades y retos relevantes y conjuntos…sin embargo se confunde coordinación con control o -de nuevo- con compartir o enviar información (a veces no sistematizada, ni necesaria)

 

Gap en la coordinación. Fuente: truongtuyetvy

Como vemos las tres palabras anteriores, se concretizan en la práctica en lo único: el mero envío de información…y ahí mi reflexión: para qué tanto cortejo, tanto adorno, tanta expectativa, tanta parafernalia, tanto preludio, si al final es todo lo mismo…¿algo es mejor que nada?…vale, vale pero mi pregunta: ¿y de ahí algún día surgirá el amor?…y algunos me dirán que no espere ni eso, que ¿para qué el amor si lo que importa es la diversión?…pues a lo mejor tienen su punto de razón y soy yo el romántico perdido…

Pues ahí va la canción de la semana:

CARLA MORRISON  – Me Encanta

“Me Encanta”

Me encanta el sabor de tus besos, me asusta el sentir que te quiero.
Quiero controlar mis deseos, pero tu aroma incita mis besos.[Coro]
Y mi piel Comienza a confundir lo que tus caricias quieren decir y a mi cuerpo,
En tu cuerpo esto no puede suceder respeto a alguien le debo de tener
Son tus besos y mis besos, voy a fugarme otra vez no quiero herirme, no se
Tengo miedo mucho miedo es importante lo es, mi corazón ya no cree esta
Seco ya muy seco.Tus preguntas te alimentan tu ego, y me siento importante
De nuevo. Tengo rato mirándote de lejos me gusta los encuentros secretos[Coro]
Y mi piel Comienza a confundir lo que tus caricias quieren decir y a mi cuerpo,
En tu cuerpo esto no puede suceder respeto a alguien le debo de tener
Son tus besos y mis besos, voy a fugarme otra vez no quiero herirme, no se
Tengo miedo mucho miedo es importante lo es, mi corazón ya no cree esta
Seco ya muy seco…voy a fugarme otra vez no quiero herirme, no se
Tengo miedo mucho miedo es importante lo es, mi corazón ya no cree esta
Seco ya muy seco…oooh.!

 

De retóricos mantras en el desarrollo y la cooperación: la participación


Inicio un espacio para modas y modismos. Voy a traeros del baúl de los recuerdos un palabro que por desgracia ya no es lo que fue, aunque ha sido sustituido por otros palabros como apropiación armonización y alineamiento o empoderamiento…Nuestra invitada de hoy es uno de los mayores mantras de la cooperación y el desarrollo…señores, señoras con todos ustedes: la PARTICIPACION.

Como ya hiciera en otras ocasiones y para no perder el impulso, hago un remake de un texto de una de mis publicaciones de 2010 (ya seis años han pasado, cuando todos éramos más jóvenes y atrevidos): La gestión de la información en organizaciones de desarrollo (Rodríguez-Ariza, C. , 2010: 6). Aunque viejuno…sigue siendo de actualidad.

Si hablamos de participación y gestión de la información, entendemos que un proceso es participativo cuando las personas tienen incidencia en el uso de la información, las decisiones en base a esa información y la implementación de las decisiones.

Por tanto la participación no es un estado puntual, sino más bien una “escalera” –o un continuo– entre la pasividad o participación manipulada, la consulta para el suministro de información, la participación por incentivos o funcional (reactiva), la participación interactiva (activa), y la participación auto gestionada (proactiva).

Escalera de la participación

Como anécdota sobre la larga trayectoria de las reflexiones en torno a la participación: la escalera de la participación surgió en 1969

Aunque la participación es una consecuencia real y potencial del desarrollo, la participación de los implicados en las acciones de desarrollo es un proceso que no es fácil ni evidente. Cuando ese proceso participativo se trata de implementar o describir es fácil que surjan obstáculos. Se puede encontrar un descripción de algunos de ellos como aversión al riesgo, el trabajo extra, la inercia, el hábito o la rutina, los intereses creados, la dificultad de delegar y de distribuir el poder, en esta publicación de hace 15 años (iii) del legendario Robert Chambers (84 años ya, pero sólo cuatro más que Robert Redford y Woody Allen…), junto a otros compañeros del Institute of Development Studies (IDS): The new dinamic of aid: power, procedures and relationships (Chambers, R; Pettit, J. Scott-Villiers, P.,2001). Es interesante cómo estos conceptos también son estudiados desde una disciplina que me fascina: la psicología social

Los procesos participativos no son sólo un fin en sí mismos, sino que deben ser un medio y han de ser utilizados en coherencia con los objetivos de desarrollo que se persiguen. Hay algunos errores por desgracia muy comunes que pueden reducir el impacto positivo de la participación. Y es que hoy en día y desde hace un tiempo a cualquier reunión de más de dos personas se le puede acuñar el manoseado término de participativo. Pero un proceso participativo tiene grandes amenazas que pueden llevar a la desconfianza y a la decepción de los participantes hacia éste y futuros procesos participativos. Algunos son la improvisación, la premura, la exclusión, la imposición, la manipulación o la falta de devolución de productos (Pretty, 1995). Por tanto algunos de los errores comunes y algunas de las debilidades y amenazas que dan lugar a unos procesos de participación descafeinados, “no reales ni representativos” son las siguientes (Elaboración propia a partir de Pretty (1995):

-Improvisación: se falla en planificar el proceso y en explicarlo a la gente, y se “queda corto”; los métodos deben ser seleccionados en función de un objetivo claro;

-Superficialidad: se recolectan pocos datos, sin cruzar los métodos para profundizar y “triangular” las fuentes;

-Premura: se corre hacia las conclusiones, omitiendo la profundización de aspectos poco claros o inexplicados;

-Exclusión: se omite la integración en el proceso ciertos miembros de la comunidad, generalmente los más marginados, los menos poderosos, los más críticos…;

-Imposición: se abandona la actitud de facilitador en algún momento del proceso y se imponen ideas, dejando de escuchar y aprender;

-Manipulación: el proceso participativo se lleva a cabo sólo para satisfacer las necesidades de los técnicos o de algunos líderes que manipulan el proceso para confortar sus propuestas;

-Falta de compromiso: se crea confusión si el proceso participativo no resulta de un compromiso inicial claro con la gente: objetivos, resultados esperados, devolución de los productos a la comunidad;

-Decepción: un proceso participativo despierta expectativas de la gente. Si no se le da el seguimiento esperado, se habrá otra vez “extraído” información sin devolver nada, y la credibilidad del método mismo quedará afectada en la comunidad.

Por tanto algunos de los aspectos esenciales en los procesos participativos son: (1) contar con las relaciones estructurales y la capacidad y habilidad de la gente para negociar, pues lo que determina realmente la participación es el poder de decisión; encontrar métodos y técnicas a través de los que la gente puede jugar un papel real. Por ello el éxito de la participación depende en gran medida del grado de organización de la gente y de la flexibilidad de cada actor. (2) Contar con las limitaciones técnicas y operativas del enfoque, que hacen necesaria la evaluación continua de las herramientas metodológicas utilizadas. (3) Contar con las limitaciones conceptuales y políticas de la participación: (i) hay que señalar la importancia de los diferentes objetivos en la práctica de la participación, si es un fin o un medio, y de la aplicabilidad y pertinencia de las técnicas participativas; (ii) aspectos como diversidad y diferenciación no son claros cuando se habla de participación; (iii) la participación puede ser una forma de cooptación política y requerir contribuciones de los participantes en forma de trabajo, dinero u otros tipos de transferencias en los costes del trabajo. Esto puede enmascarar una situación de centralismo en nombre de la descentralización (Biggs & Smith 1998, Stirrat y Henkel 1997).

Y es que tal y como describe el profesor que conocí en la Universidad de Manchester, Richard Heeks (1999) la participación con facilidad puede devenir una tiranía (la tiranía de la participación): (1) Tiranía de toma de decisiones y control si ignora los procesos de decisión existentes y legítimos. (2) Tiranía del grupo si las dinámicas de grupos llevan a decisiones tomadas de forma (participativa) que refuerzan a los ya de por sí más fuertes. (3) Tiranía del método si los métodos participativos sustituyen algunas ventajas que otros métodos pueden proporcionar. De esta forma es fácil que la participación sea una tiranía cuando se ignora el contexto (falta de capacidades, recursos humanos, tiempo…), los riesgos (ignorar las razones para la no participación, presiones de grupo y riesgos de participar) o el objetivo (participación no responsable, no representativa, burocrática o de interés particular).

Finalizamos con dos reflexiones interesantes: la primera de Guijt y Shah (1998 en Heeks, 1999:2) indicando que los procesos participativos han sido utilizados en ocasiones como soluciones técnicas y de gestión para lo que básicamente eran problemas políticos . La segunda, señalando que hay contextos de desarrollo donde la participación no es “realmente” participación, donde la cultura y la política de una organización impiden procesos realmente participativos al no ser posible que los implicados determinen qué, cómo o para qué se hacen las cosas (Biggs, 1998 en Heeks, 1999:3). Por tanto hay que ser conscientes de que hay contextos donde, sin unos requisitos previos, la participación no es una técnica efectiva, pertinente o viable.

No todo vale compañer@s cuando hablamos de participación…aunque siga siendo verdad que lo importante (normalmente…o después de este post a veces) es participar

Y como siempre…a ver si nos vemos…o nos seguimos viendo…participando de verdad

REFERENCIAS CITADAS

 

Biggs, S. & Smith, G. (1998) “Beyond methodologies: Coalition Building for participatory technology development“, World Development, vol. 26, no. 2, pp. 239-248.

Heeks, R. (1999) “The Tyranny of Participation in Information Systems: Learning from Development Projects“, IDPM Working Papers, vol. 4. IDPM, Manchester.

Chambers, R; Pettit, J. & Scott-Villiers, P. (2001) “The new dynamic of aid: power, procedures and relationships“, IDS Policy Briefing no. 15. IDS, Brighton.

Pretty, J. N. (1995) “Participatory Learning for Sustainable Agriculture“, World Development, vol. 23, no. 8, pp. 1247-1263.

Rodríguez-Ariza, C. (2010) “La gestión de la información en organizaciones de desarrollo (vol.II) El caso de los departamentos de las administraciones públicas españolas que trabajan a través de las ONGD. Un reto y un compromiso asociado a la agenda de calidad de la ayuda”. Nº 11 / 2010

Stirrat, R. & Henkel, H. (1997) “The development gift: the problem of reciprocity in the ONG World”, Annals of the American Academy of Political Science, vol. 554, p. 80.

 

El mito de aprender de los errores (I)


Mis compañeras del blog literario saben que lo mío es el microrelato y, en este espacio, el micro post. Y no es sólo porque no tenga tiempo para tirar cohetes, sino porque creo que hoy en día no tenemos mucho tiempo para nada, así que razones me sobran para ir al grano…y es difícil porque hoy me ocupo de un tema que sin duda dará para más…

Muy de actualidad aparece en prensa la voluntad política de aprender en la política de desarrollo e incluso de aprender de los fallos o errores, incluso la importancia de aprender rápido. Es importante la legitimidad y la credibilidad del sistema. Me resultan un poco incómodos algunos matices del mensaje que pueda resultar del primer artículo.

Puede parecer retórico, pero es algo de lo que estoy convencido, porque aunque sé que todos y todas no son/somos iguales, las debilidades estructurales de este sistema nos obligan a parecernos, a adaptarnos al sistema mimetizándolo y, en nuestras actuales circunstancias, solemos empezar por mimetizar lo peor…¿pero de qué retórica hablo? Al grano: de lo que podría estar de fondo es un mal endémico de todas las políticas y políticos 😉 de este país: que eso de aprender es una quimera. ¿Por qué? Porque no hay incentivos para reconocer los errores. Porque hay gente que no los reconoce y no pasa nada. Porque hay otros a los que se les reconoce (incluso en los tribunales) y tampoco pasa nada. Porque (si se aprende) se aprende sólo de los errores del otro. …Y “parece que” no pasa nada, que eso no resta credibilidad al sistema, porque siempre ha sido así…Porque al final el único y verdadero juez es la prensa y entonces ni eso, perdemos el norte proque todo da igual…¿Y en ese contexto ¿Dónde quedan los procesos de aprendizaje?

Además reconozcamos que el aprendizaje del mal ajeno es muy limitado. El nivel de rendición de cuentas en este país es tan bajo que no permite un real aprendizaje…Aprendizaje y rendición de cuentas, dos caras de la misma moneda

Volviendo al artículo referido a nuestra cooperación, un mensaje simplista del tipo: “empezamos de cero y vamos a cambiar todo, antes no se intentó evaluar, ni mirar hacia los resultados, ni seguir estándares de evaluación”…Más: la tendencia a poner la lupa dónde, cómo, cuándo y para lo que nos interesa (a “nosotros”, a unos pocos, que somos los que tenemos el poder, ocupamos la silla, tenemos la solución, repartimos el pastel…y el ricino). ¿Otro mensaje que me incomoda? Que las ONGD están bajo sospecha. Me pregunto por qué no se habla más (para aprender claro) del nivel de evaluación que ha habido de la parte bilateral y multilateral de la cooperación…de eso podríamos aprender (un montón)…De acuerdo empecemos por las ONGD que suman más del 80% de las evaluaciones realizadas en los últimos años…y que a mi humilde entender no funcionan ni mejor ni peor que otros instrumentos de cooperación…

Pero continuaremos aprendiendo…los que nos guste aprender (claro), que aquí no hay obligaciones.