Conductores del cambio hacia la resiliencia

Retomo un interesante artículo sobre 8 características de las regiones resilientes, que parte de una metáfora, una región resiliente es como un sistema inmunológico saludable: en lugar de prepararse para todos los escenarios posibles, la región fortalece sus recursos y capacidades subyacentes para movilizarse rápidamente y responder a cualquier evento perturbador .

El alcance del daño y el tiempo de recuperación en una región a menudo dependen de las condiciones preexistentes, no solo de la gravedad del ataque. Aunque el tiempo, el tamaño, la ubicación y la intensidad de un desastre a menudo no se pueden controlar, las condiciones preexistentes sí pueden.

Un estudio reciente identificó ocho características de las regiones resilientes. Sobre la base de la analogía del sistema inmune, representan áreas prácticas donde los actores implicados ​​públicos y privados pueden enfocar sus esfuerzos y recursos para mejorar la resiliencia regional:

1. Intención estratégica y unidad de esfuerzo: las regiones resilientes tienen líderes fuertes tanto en el sector privado como en el gobierno que motivan a diversos socios a alinearse hacia objetivos comunes.

2. Alianzas y participación ejecutiva: las asociaciones público-privadas en sectores críticos ayudan a “aumentar” la resiliencia, eliminar la burocracia, asignar recursos y acelerar una respuesta coordinada.

3. Funciones prioritarias elevadas de la línea de la vida: los sectores de (a) la energía, (b) la comunicación, (c) el agua y (d) el transporte respaldan las funciones más esenciales de las empresas, el gobierno y las comunidades. Son las principales prioridades de respuesta y recuperación porque su interrupción afecta en gran medida a otros sectores y regiones.

4. Recursos saludables y activos de la comunidad: las comunidades resilientes tienen un público fuerte y preparado que se resiste a la victimización y contribuye activamente a la salud pública y la restauración del servicio durante la respuesta inmediata y la recuperación a largo plazo.

5. Coordinación ejercitada e intercambio de información: las regiones que participan en ejercicios conjuntos intersectoriales pueden prepararse mejor para los desastres, anticipar los impactos y aprovechar las alianzas y las relaciones para comunicarse durante los desastres.

6. Proposición de valores claros: las regiones resilientes encuentran un valor claro al invertir en diseños, procesos y prácticas de infraestructura resiliente. Alinean los beneficios de la resiliencia con otros beneficios operacionales y sociales, y defienden con éxito la inversión.

7. Infraestructura e innovación inteligentes: la inversión a largo plazo en nuevos diseños arquitectónicos, tecnologías de próxima generación y usos innovadores de herramientas y capacidades emergentes permiten que las regiones sean más resistentes a desastres diferentes y más frecuentes.

8. Medición de la resiliencia y gestión del riesgo: las regiones resilientes hacen un mapa de sus interdependencias, identifican vulnerabilidades y desarrollan planes de gestión de riesgos en colaboración para gestionar los riesgos de forma holística. Los datos, los modelos y las herramientas de medición de riesgos de vanguardia ayudan a las regiones a examinar sus prioridades y oportunidades específicas para fortalecer la resiliencia.

 

Pues eso, 8 características, sólo 8, parecen fáciles…pero no lo son, son como andar entre dos aguas, o tan fáciles como tocar la guitarra como nuestro maestro Paco de Lucía:

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