Survival or Renewal: PowerPointismo o metamorfosis?


El inspirador documento Survival or Renewal? (septiembre 2025) plantea una apuesta fuerte: la ONU no puede limitarse a reformas técnicas y/o cosméticas, porque eso solo prolonga la inercia; para sobrevivir en un mundo de crisis múltiples, necesita una metamorfosis cultural y política. La metáfora es clara: como la oruga que se disuelve antes de ser mariposa, el sistema debe permitir que surjan nuevas imaginal cells que construyan un modelo distinto, no un parche más sobre la burocracia.

Ideas fuerza y originalidad

Sin un salto radical de modelo —basado en colaboración, poder distribuido, propósito compartido y renovación interna— el sistema corre el riesgo de quedarse en la “supervivencia burocrática” y perder relevancia.

El texto propone cuatro grandes desplazamientos:

  1. De feudos a propósito compartido: pasar de silos institucionales a equipos en torno a misiones y resultados comunes.
  2. De jerarquía a poder distribuido: dar voz a jóvenes, comunidades y staff de primera línea, no solo a Estados Miembros y cúpulas.
  3. De fragmentación a ecosistema: interoperabilidad de datos, plataformas comunes y equipos conectados.
  4. De burocracia agotadora a renovación: cuidado, confianza y aprendizaje continuo como condiciones para el cambio.

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Reinicar el desarrollo: ¿Cómo reconstruir legitimidad, liderazgo y eficacia en una nueva era?


Este post esta dentro de la serie «Repensar la ayuda» en el contexto actual en el que la cooperación internacional para el desarrollo está atravesando un momento de transformación rápida y profunda. Más allá de los recortes presupuestarios o los factores geopolíticos externos, lo que hoy está en juego es la capacidad del sector para adaptarse a un mundo cambiante, reconectarse con las prioridades de la ciudadanía global y reposicionarse como una herramienta estratégica al servicio del bien público global.

Factores como la inflación global, el auge del nacionalismo o el retorno de conflictos (como Ucrania o Gaza), junto con cambios políticos en países clave, han generado un entorno más incierto. Sin embargo, los desafíos más críticos son internos: estructuras organizativas rígidas, liderazgos complacientes, accountability simbólica y culturas institucionales que penalizan la transparencia. Estas condiciones han limitado la capacidad de innovar, aprender y responder eficazmente.

Este post propone que esta situación no es una condena, sino una oportunidad para rediseñar el futuro del desarrollo. Superarla requiere reformas estructurales, una renovación del contrato político con la sociedad y una transformación profunda de la cultura organizacional del sector. La buena noticia es que existen experiencias, aprendizajes y propuestas concretas para lograrlo.

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La Ley de Parkinson para mejorar nuestra eficiencia


La ley de Parkinson, enunciada por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957, es un principio estadístico en base a un fenómeno psicológico, que se aplica en campos como la economía, la productividad y el trabajo.

Según esta ley:

(1) Las tareas que debemos completar se expanden hasta ocupar todo el tiempo disponible para trabajar en ellas: si tenemos más tiempo asignado para una tarea, es probable que la complejidad percibida de la tarea aumente, incluso si inicialmente era sencilla.

(2) Por el contrario, si acotamos el tiempo para completarla, la tarea se vuelve más manejable. Así que, a veces, menos tiempo puede ser más eficiente.

Esta Ley indica que una burocracia, esto es motivado por dos factores:

-L@s funcionari@s se crean trabajo unos a otros

-Un/a funcionari@ quiere multiplicar sus subordinados, no rivales

Aplicaciones de la Ley de Parkinson:

  1. Gestión de Proyectos:
    • Al establecer plazos para proyectos, tengamos en cuenta la Ley de Parkinson. Si damos demasiado tiempo, los equipos pueden procrastinar o complicar innecesariamente el proyecto. Establezcamos plazos realistas pero desafiantes para mantener el enfoque y la eficiencia.
    • Dividamos proyectos grandes en tareas más pequeñas con plazos específicos para evitar que el trabajo se expanda indefinidamente.
  2. Gestión del Tiempo:
    • Las personas también experimentan la Ley de Parkinson en su trabajo diario. Si tenemos todo el día para completar una tarea, es posible que gastemos más tiempo del necesario. Establezcamos límites de tiempo o utilicemos técnicas como el método Pomodoro para mantener la productividad.
    • Prioricemos las tareas según su urgencia e importancia. Asignemos tiempo de manera proporcional para evitar que las tareas se expandan más allá de lo necesario.
  3. Asignación de Recursos:
    • En las organizaciones, los recursos (como presupuestos, personal y espacio de oficina) pueden expandirse para llenar la capacidad disponible. Seamos cautelosos al asignar recursos y asegurémonos de que estén proporcionales a las necesidades reales.
    • Revisemos periódicamente la asignación de recursos para evitar ineficiencias. Por ejemplo, si un departamento tiene demasiado espacio, consideremos reasignarlo a un área con menos recursos.
  4. Reuniones y Comunicación:
    • Las reuniones pueden expandirse más allá de su propósito inicial. Establezcamos agendas claras y límites de tiempo, y ciñámonos a ellos.
    • Utilicemos canales de comunicación concisos para evitar elaboraciones innecesarias.

Cómo Mejorar la Eficiencia aplicando la Ley de Parkinson:

  1. Establece Plazos Realistas:
    • Dividamos las tareas en partes más pequeñas y asigna plazos específicos. Fomentemos un sentido de urgencia.
    • Utilicemos el criterio “SMART” (Específico, Medible, Alcanzable, Relevante, Limitado en el Tiempo) al establecer objetivos.
  2. Bloqueo de Tiempo (Time Blocking):
    • Asignemos bloques específicos de tiempo para diferentes tareas. Evitemos la multitarea, ya que puede llevar a la ineficiencia.
    • Utilicemos herramientas como calendarios o aplicaciones de seguimiento del tiempo para gestionar tu horario.
  3. Revisiones Regulares:
    • Revisemos periódicamente los proyectos en curso y la asignación de recursos. Ajustemos según sea necesario.
    • Identifiquemos cuellos de botella y áreas donde el trabajo se está expandiendo innecesariamente.
  4. Enfócate en Resultados, no en Horas:
    • Midamos la productividad según los resultados, no el tiempo invertido. Fomentemos una mentalidad orientada a los resultados.
    • Reconozcamos cuándo el perfeccionismo está obstaculizando el progreso. El principio del 80/20 sugiere que el 80% de los resultados provienen del 20% del esfuerzo. Concéntrate en ese 20%.

Recordemos que la Ley de Parkinson es un fenómeno psicológico. Al comprenderlo y gestionar activamente el tiempo y los recursos, nuestras organizaciones pueden mejorar la eficiencia y lograr mejores resultados.

El arte o la industria de la evaluación


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La evaluación ha sido y, en algunos rincones todavía es, un arte confeccionado por artesan@s, a veces considerados charlatanes, voceras, parlanchines, vende pociones, lenguaraces, bocazas pero, otras veces, sin embargo, apreciad@s y honrad@s como magos, brujos, hechiceros, prestidigitadores, nigromantes, médiums (objetivos evaluativos ocultos), faquires (sí también porque tragan con todo), taumaturgos, prestidigitadores (más de veinte preguntas), ilusionistas (especialmente los que dan alguna recomendación que ya no se sepa)

Y como con l@s mag@s, l@s había, y los hay, buen@s y no tan buen@s. Para bien y para mal este arte arcano poco a poco se va abriendo y extendiendo: es bueno que cada vez se evalúa más (aunque sea en número). A paso de «enefante» (palabra que viene de «mitad elefante mitad enano o enana») se está asentando una carrera profesional. Se está creando una retórica de la evaluación, de lo que hay que hacer «porque está bien» (sí, todavía estamos explicando por qué hay que evaluar, en lugar de evaluar). Pero aunque falte todavía andar casi todo lo hablado (walk the talk), lo positivo es que estamos en camino. Y me pregunto si al mismo tiempo también corre el riesgo de transformarse en un proceso industrial, como el famoso marco lógico de corta y pega que tantos escribimos para los donantes en la soledad (solitario), en lugar de como procesos de aprendizaje y construcción participativa. El problema no son las herramientas, sino el uso que hacemos de ellas, su verdadero propósito. Y al cabo, como todo lo que se extiende y se populariza, se convierte en un negocio (más)…y con los negocios todo es posible (para bien y para mal)

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El choque entre la contra-burocracia y el desarrollo


En su libro Politics, Andrew Heywood (1997) indica que el propósito de la contra-burocracia es compensar el desequilibrio en la relación entre los políticos (amateurs, temporales y demasiados en número) por un lado y, por otro, sus funcionarios (oficiales profesionales) permanentes.

En el ensayo  The Clash of Counter-Bureaucracy and Development, Andrew Natsios en 2010 describe lo que él ve como los obstáculos más disruptivos para el trabajo de desarrollo en agencias como USAID: capas y capas de burocracia. Da una explicación de primera mano de cómo esta «contra-burocracia» (1) desfigura la práctica de desarrollo de USAID e incluso (2) compromete los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos. Sobre todo, argumenta que, (3) el énfasis de la contra-burocracia en la medición fácil está en desacuerdo con el hecho de que los programas de transformación son a menudo los menos medibles e involucran elementos de riesgo e incertidumbre. Sigue leyendo