La evaluación no está siendo una prioridad durante la pandemia: desafíos pasados


Retomamos el post Evaluando en tiempos de pandemia (basado en un post de abril de 2020, por Jos Vaessen & Estelle Raimondo del Banco Mundial): efectivamente estos últimos 8 meses desde la gestión y ejecución de evaluaciones hemos tenido desafíos (a) éticos, (b) conceptuales y (c) metodológicos que han afectado/están afectado a nuestra capacidad para usar las evaluaciones:

1.Desafíos éticos:

Desde un punto de vista ético, los planes de trabajo de evaluación inevitablemente han necesitado/están necesitando ajustes y plazos más largos/dilatados.

En primer lugar, donde la evaluación podría haber sido un componente clave para comprender si las intervenciones de salud pública y otras intervenciones prioritarias (por ejemplo, protección social y redes de seguridad social para ciudadan@s (vulnerables)) han funcionando y cómo funcionan, l@s evaluador@s deberían haber sido integrad@s (aunque, por desgracia, no lo han sido en demasiados casos):  (1) no solo para poder recopilar los mejores datos posibles y realizar las mejores evaluaciones posibles para informar a los responsables de la toma de decisiones durante la crisis, (2) sino también para corroborar debates críticos que tienen y tendrán lugar una vez que la crisis esté terminando.

En segundo lugar, la evaluación ha tratado/está tratado de no ejercer presión innecesaria sobre instituciones y sistemas públicos demasiado sobrecargados, el enfoque ha sido reducir (y priorizar) las interacciones directas con colegas operativos que trabajan en sectores relacionados con la crisis, mientras se han intensificado los esfuerzos para llevar a cabo el trabajo evaluativo de manera diferente dadas las limitaciones. Sin embargo en la práctica, ¿ha sido o está siendo relevante la evaluación para las estrategias y operaciones desplegadas frente al C-19?

En tercer lugar, una consideración ética más sutil ha sido/está siendo cumplir las condiciones necesarias para que las evaluaciones sean útiles y se utilicen. ¿Podemos esperar que nuestra audiencia escuche? L@s evaluador@s han tratado/están tratando de ser proactiv@s y no depender de mecanismos institucionales, no tan bien preparadas ​​para regular la demanda, producción y uso de evaluaciones de cara al aprendizaje y mejora.

Resumiendo mi percepción (ojalá me equivoque): en general la evaluación ha sido de nuevo: (a) vencida por los procedimientos (burocracia) – que tanto aman las instituciones (porque es a lo poco a lo que rinden cuentas), procedimientos tan indiferentes o reñidos a menudo tanto con el “aprendizaje”, como con los “resultados” (“business as usual”)-, (b) vencida por el activismo ciego ligado a los procedimientos pero, sobre todo, (b) vencida por la falta de liderazgo y capacidad estratégica-: más allá “del deseo y del debería”, la evaluación no está siendo, ni una prioridad, ni relevante, durante la respuesta al C-19 (pero no quiero ser dogmático, corregidme por favor si me equivoco).

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Teoría y práctica en el impacto colectivo: reconocer los desincentivos


Si bien la literatura existente proporciona una base importante para conceptualizar el impacto colectivo, la realidad en el terreno es más complicada. Los principios clave del enfoque de impacto colectivo, incluido el uso de datos y la alineación de los objetivos de la organización, entran en conflicto con la realidad de la gestión y el mantenimiento de una organización. Aunque no son insuperables, estos conflictos entre lo que es ideal y lo que es práctico o conveniente pueden ser difíciles de abordar incluso para las partes interesadas más comprometidas. El impacto colectivo se esfuerza por cambiar fundamentalmente el funcionamiento de las organizaciones y, por lo tanto, requiere tiempo para superar los problemas de comprensión común y definición, además de los recursos, la capacidad y otras limitaciones. También puede requerir un replanteamiento de los incentivos para el trabajo colectivo para asegurar que no se vean contrarrestados por los desincentivos más tangibles y las barreras que enfrentan los participantes de la organización. Los beneficios intangibles por sí solos pueden ser insuficientes para impulsar el trabajo de impacto colectivo. Reconocer los desincentivos puede ayudar a las comunidades a identificar formas de superar estas barreras para participar exitosamente en estrategias de impacto colectivo en sus comunidades Sigue leyendo

Reflexionando la colaboración


Seguimos  reflexionando acerca de los Aprendizajes para la colaboración y sobre la  colaboración, ese misterio (ya iniciado en El misterio de la colaboración):

1.Reforzando la colaboración en nuestras organizaciones (I) para ello se han de desarrollar los pilares organizacionales de (1) la cultura, (2) las personas y (3) el liderazgo puede ayudar a impulsar la colaboración organizacional.

2.Creando una cultura de la colaboración que funcione, debemos estar genuinamente abiertos a nuevas ideas: (1)  Incentivos que premien el desempeño del grupo en lugar del rendimiento individual (2)  En un lugar de trabajo colaborativo, (a) los líderes de la organización deben reconocer que la colaboración es esencial para alcanzar su objetivo común y (b) dedicar muchos de recursos para lograr una colaboración total y (c) comunicar incansablemente la necesidad de hacer que la mejora de la colaboración sea un éxito. Sigue leyendo

Diez retos del trabajo en equipo


En los Desafíos  para el trabajo en equipo (I),  y el II que se basaba en el post Diez desafíos comunes que los equipos enfrentan y cómo superarlos, nos muestran algunos desafíos cuando trabajamos o lideramos un equipo:

(1) Falta de confianza: La confianza es crucial para el trabajo en equipo, y comienza cuando los miembros del equipo se conocen.

(2) Conflicto y tensión:  Diferencia de opiniones no es algo malo. Es la forma en que manejamos el conflicto lo que hace la diferencia.

(3) No compartir información: El conocimiento no es poder. Todos los miembros del equipo aportan su conjunto único de habilidades, conocimientos, experiencia y sabiduría a la organizacion. Los equipos efectivos comparten sin temor y con regularidad y en beneficio de todos. Esto hace que la capacidad de todo el equipo crezca y le da al equipo más poder.

(4) Bajo compromiso: El compromiso del equipo es crucial para el éxito organizacional. La clave del compromiso es la participación: al involucrar a otros, hace que sea imposible permanecer separado:

(5) Falta de transparencia: Sin transparencia, la confianza sufrirá. Comienza en la parte superior, cuanto más alto más responsabilidad tenemos de ser un modelo a seguir para el resto. Sigue leyendo